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Atlético - Levante: Trile.

Hablar de otra cosa que no hubiera sido una victoria rojiblanca en el partido de ayer hubiera merecido incinerar el abono y echar las cenizas al río. Y es así porque el equipo rival jugaba sin cobrar, es el último de la fila, están desmotivados y el Atlético es infinitamente superior.

Los deberes se hicieron. Pero no es lo mismo hacer divisiones que hacer integrales. La victoria de ayer es la más timante, engañosa y trilera de los últimos tiempos. El resultado no es abultado para lo que podía haber sido, pero con la “defensa” que nos pone el míster partido tras partido bien podríamos haber perdido 3-4.

Y es que el Levante tuvo ocasiones e hizo intervenir a Abbiati varias veces. El italiano es irregular, pero para algún balón, y eso ya es media garantía en comparación a Leo Franco, que ya se ha recuperado de su lesión, y que nos regaló días como el del Villarreal en casa. Al menos en la portería el debate está cerrado hasta Mayo. La defensa por el contrario es pillarse los dedos con la puerta. Duele verlos. En especial a Proyecto Hombre Pernía, que ayer fue desbordado en varias ocasiones y que ni siquiera estuvo efectivo en la presión. El resto tampoco es que estuviera bien, si el colista te hace cuatro ocasiones de gol es porque le dejas tirar. A esta defensa el Sevilla le saca los colores seguro.

Pero lo que atrás es morralla, delante es élite. Un portugués honrado de nombre Simao Sabrosa marcó el primer gol y dio el segundo. En este equipo lo fácil es ser Reyes, pero no hará falta esperar a final de temporada para saber quién se va a ir por donde vino. Forlán remachó con sus dos goles. Y ya está. Ni mucho más juego, ni mucho más sudor, ni mucho más sufrimiento. Un partido indigno para una hora indigna. Puro trile para quien desee ser timado, bien por la familia Gil, bien por Canal +.

No quiero terminar sin mencionar a los trileros del palco. Ayer hubo nueva reunión en la puerta 0 contra los usurpadores. Ya me gustaría a mí no tener que reunirme en la puerta 0 porque mi equipo se hunde deportiva y económicamente por culpa de unos sátrapas. Seguiremos asistiendo.

Y la próxima jornada, el partido de la Liga: la oportunidad de meterle 4 puntos al Sevilla, pero con timos como el de ayer, imposible.

- Rico.

Levante – Atlético: Visitando Valencia 2

Siesta no controlada en condiciones antifútbol. Así podría definirse el partido de hoy del Atlético. Tras encontrar un bar donde pusieran al Glorioso Club Atlético de Madrid, con sorprendente facilidad pese a que el cornudo vecino jugaba a la misma hora, me disponía yo a disfrutar del espectáculo ofensivo que últimamente se gastan los de Aguirre. Del espectáculo ofensivo y del espectáculo defensivo, aunque este último parece más una tragedia griega, tal y como están las cosas.

Pero nada de eso, la cosa tenía aspecto de partido entre gitanos y Guardia Civil, de patio de colegio, o de programa rehabilitación de presos por el deporte. No había más que ver la estética de los jugadores del Levante Riganó, Tomasso, Mustafá y Storari, más propia de la Italia profunda de los 80, salvando el detalle de las diademas y coletas. Y es que el Levante juega como aparenta: demasiado pelo en el pecho, demasiada hombría, demasiado físico, pero fútbol, poquito.

Si llevas un partido al terreno de lo físico, o aprovechas las que tienes o no te comes un Saci. En ese sentido la efectividad de este Atlético está fuera de toda duda. Al descanso, ocasiones de gol, una por cada escuadra, y goles, uno, el de Forlán. JU-GA-DO-RA-ZO. En un partido que se juega en un patatal, ante media cárcel de Valencia 2, con un equipo que es colista y que por tanto promedia tantas patadas por segundo como Míchel Salgado y el Moulin Rouge juntos, son los que tienen el gol en la sangre los que deciden.

Y ya si quieren nos vamos a la segunda parte. No porque sucediesen cosas, que sucedieron, sino porque la italianización del partido provocó una especie de Omertà en el juego: no voy a contar nada, yo no vi nada, y si lo vi no lo cuento: de este partido es mejor no hablar. Y estos partidos de siesta, cuando no se matan, y en este club, son sufrimiento asegurado. Sólo empezó a moverse la cosa tras la entrada de Reyes, lo que está muy bien porque el chaval quiere ser titular y le pone empeño. Y porque nos hace falta, que coño. Simao tardó en ofrecer un par de detalles y hubo dos o tres ocasiones muy claras de gol, pero sin embargo nos encontramos en el descuento con la embestida carcelaria, los puñales en el área hechos con filtros de cigarrillos y la sensación de que nos empatan.

No es que se haya perdido la oportunidad de hacerse respetar, porque esa se va a tener en los dos próximos partidos en el Calderón, pero eso sí, se ha jugado mal un partido que tenía que haberse resuelto con más oficio. Esperemos que contra el Sevilla se hagan mejor las cosas.

- Rico.